Mujer

Hay que establecer una rutina realista, preocuparse de la alimentación, el precalentamiento e hidratación, si quieres evitar lesiones.


Lo mejor para el estrés y para mantenerse en forma es hacer deporte. Pero no hay que ponerse ansioso e intentar tener grandes rendimientos de inmediato, es importante controlar la ansiedad y que sea algo progresivo.

En teoría sólo se necesitan un par de zapatillas para salir a correr, pero lanzarse así no más puede provocar lesiones y frustraciones. Sólo piensa en cuántas veces lo has dado todo el primer día y después no puedes ni levantarte de la cama.

Lo ideal es hacerlo tres veces a la semana e ir cambiando gradualmente el tipo de entrenamiento para no estancarse luego de que el cuerpo se adapta, sino dejaremos de ver resultados significativos.

La alimentación tampoco puede dejarse de lado, es la base de cualquier deportista e incluso de los que recién empiezan. Debes comer nutrientes suficientes para mantener tu nuevo ritmo de vida activo. Para esto es mejor que acudas a un especialista, ya que cada persona tiene necesidades distintas y tolera mejor unos alimentos que otros.

Aquí el Dr. Marcelo Acevedo, traumatólogo de Clínica INDISA, te da algunas recomendaciones para que esta vez sí tengas éxito y lo transformes en un hábito.

Recomendaciones

1. Establece una rutina realista, teniendo en cuenta el tiempo que le puedes dedicar y lo que te gustaría trabajar. Intenta trabajar hasta dos grupos musculares por día, y haz hasta tres ejercicios por grupo muscular para asegurarte de tonificarlo adecuadamente.

2. Come antes de entrenar, algo sin grasas y con muchos carbohidratos una hora antes, como fruta, lácteos descremados o cereales son una buena alternativa. Una porción pequeña, ya que no es bueno hacer deporte después de haber comido mucho, pero tampoco sin comer porque podrías no aguantar.

3. Entra en calor antes de comenzar, realiza movimientos lentos y repetitivos durante 10 a 15 minutos, y luego haz lo mismo al terminar para elongar. Si hacer ejercicio en frío, los músculos no estarán preparados para soportar el esfuerzo.

4. Toma agua constantemente mientras entrenas, no esperes a sentir sed, ya que la deshidratación hace que los músculos trabajen más, aumentando el riesgo de lesiones. El agua debe estar fresca, pero no fría, para que no tenga tanta diferencia de temperatura con tu organismo.


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