Niños

Gritos, llantos descontrolados y estrés tanto de los padres como del entorno generan este tipo de comportamiento en los niños que los adultos deben aprender a manejar.


Las pataletas son un comportamiento esperable y predecible de los niños entre los 2 y 4 años, cuando no tienen la capacidad de calmarse y autorregularse, por lo que necesitan la mediación del adulto.

“Tienden a darse en una etapa de autoafirmación, donde el niño busca cierta autonomía, quiere tener el control, pero desconoce sus limitaciones y tolera de mala forma las restricciones. Además, no sabe expresar verbalmente sus sentimientos, por lo que exterioriza su frustración mediante pataletas”, explica el Dr. Eugenio Saavedra, pediatra de Clínica INDISA.

Algunas condiciones que predisponen a las pataletas son:

Situaciones frustrantes.
Dificultad de los padres para empatizar y lograr un vínculo afectivo con el niño.
Falta de atención.
Exceso de actividades y cambios bruscos de rutina.
Cansancio.
Enfermedad.
Ambientes tensionados.

Es importante tener en cuenta que las pataletas no se pueden evitar. “Es la forma que tienen los niños de comunicar sus emociones. Como padres, hay que saber manejarlas para que se supriman dentro del proceso normal de desarrollo, y permitir que el niño obtenga los recursos para enfrentar situaciones frustrantes”, señala el especialista.

Consejos

Mantener la calma y esforzarse por evitar la desesperación.
Identificar el origen de la pataleta.
Evitar los gritos y agresiones, ya que proyectan descontrol del adulto.
Dejar que el niño se exprese, pero estableciendo quién pone las reglas.
Esperar con tranquilidad, sin malas palabras, reproches, promesas o gritos.
Si la pataleta persiste y los padres se ven superados, es mejor pedir ayuda de otro adulto.
Reflexionar y analizar las consecuencias de su conducta deben ser posteriores a la situación de descontrol del niño y no durante.


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