Hombre

Gonzalo Cubillos bajó 73 kilos tras someterse a una manga gástrica y, con mucha disciplina, ha logrado mantenerse, a pesar de trabajar en un restorán.


Gonzalo (42) mide 1,90 m y siempre fue maceteado, aunque se mantenía en forma gracias al voleibol, deporte del que fue seleccionado nacional. Fue después de casarse, hace 16 años, cuando empezó a engordar, o mejor dicho cuando ambos empezaron a subir de peso.

“Mi mujer se iba a operar primero, pero tuvo un problema de salud y tuvo que postergarlo hasta hace cuatro meses. Éramos muy desordenados, no había horarios establecidos y nos encantaba pedir comida a domicilio de distinto tipo, hábito que nuestras hijas también empezaron a adoptar, lo que no era bueno”, explica.

Gonzalo llegó a pesar 150 kilos y tenía que mandar a hacer la ropa, le molestaba ir a una multitienda y no encontrar nada de su talla, y sufría cuando tenía que caminar a reuniones porque debía pasar antes al baño a secarse la transpiración.

Además, producto de su obesidad era hipertenso y resistente a la insulina, enfermedades que hoy ya no existen.

“Había que hacer un cambio estructural de vida, eso lo entendí antes de operarme en la reunión con las nutricionistas y psicólogas. Ahora como proporcionado y cada ciertas horas. Ando para todas partes con mi lonchera con leche, yogurt y barritas de cereal. Ya no me manda la cabeza, me manda el estómago”, reflexiona.

Este proceso no ha sido fácil, considerando que es gerente de operaciones de un restorán de carnes.

“El primer tiempo fue traumático porque odiaba las papillas, además tienes ansiedad y quieres comer, pero no puedes… te cambia el genio… pero sabía lo que venía, porque tengo muchos conocidos que se han operado”, recuerda.

La manga gástrica a la que se sometió Gonzalo consiste en reducir el contenido del estómago para que los pacientes puedan alimentarse con pocas cantidades y sin alterar el tránsito intestinal.

“Se trata de una cirugía laparoscópica mínimamente invasiva, con cicatrices muy pequeñas y escaso dolor posoperatorio. Es importante entender que la cirugía es solo el primer paso, lo que pase después es totalmente responsabilidad del paciente”, afirma el Dr. Alberto Pérez-Castilla, jefe del Centro de Nutrición y Cirugía Metabólica de Clínica INDISA.

Gracias a esta cirugía, Gonzalo siente que recuperó vida, recuperó el tiempo con sus tres hijas, y poder caminar tranquilamente, aunque por falta de tiempo todavía no logra incorporar la actividad física en su rutina.


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