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¡Cuidado con la otitis!


¡Cuidado con la otitis!


Si te das cuenta de que después de la piscina alguno de tus hijos se toca mucho los oídos o se queja de dolor, picazón o por una molesta sensación de oídos tapados, puede ser que se haya infectado con una otitis “del nadador”. Pero ¿por qué se le llama así? Como se puede deducir de su nombre, esta inflamación, que se da en distintas partes del oído, se produce por los gérmenes del agua que se meten en los oídos de nuestros niños mientas disfrutan del baño.

Debido a que los oídos de los niños son más cortos, es una infección que los ataca con mayor frecuencia ya que, al ser más pequeños, se hace difícil el drenaje del líquido hacia el exterior. Es por esto que lo mejor para prevenir es tratar de que los niños usen tapones para los oídos o gorras de baño de látex que cubran las orejas. Además, debemos preocuparnos de secar bien y con cuidado, sin mucha fuerza, los oídos después del baño y no abusar de los cotonitos que pueden dejar residuos y propiciar una infección.

El remedio casero más típico y eficaz es el baño después del día de piscina o playa para que el agua tibia de la ducha arrastre el agua que pudo haber quedado. También sirve la mano calentita de la madre o un paño tibio para aliviar en forma momentánea las molestias si el niño es más pequeño. Otro remedio que alivia es limpiar las fosas nasales con agua con suero, ya que cuantos menos mocos y congestión tenga en la nariz, menos le dolerán los oídos.

“Normalmente la otitis externa se puede determinar con un autodiagnóstico y casi nunca son necesarias las pruebas de laboratorio. Además, su recuperación es breve, no más de una semana. Sin embargo y lamentablemente para los niños, está prohibido el baño en piscinas y a la hora de meterse a la ducha hay que ser muy cuidadoso, ojalá ayudados por algún adulto”, advierte el Dr. Roberto Arias, otorrinolaringología de Clínica INDISA.

¡Así es que ya saben, a cuidarse los oídos, porque con otitis no hay piscina!