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Cáncer de próstata: síntomas y tratamientos

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Cuando escuchamos la palabra cáncer, por lo general nos asustamos, angustiamos y pensamos que pocas veces tiene cura. Sin embargo, olvidamos que si somos responsables y nos hacemos un chequeo médico anual, los doctores podrían detectar a tiempo el inicio de esta enfermedad y, por lo tanto, comenzar un tratamiento efectivo y curativo.

 

Es el caso del cáncer de próstata, cuya probabilidad de curación es alta si se advierte a tiempo y se mantiene cuando está localizado en este órgano del cuerpo. Al respecto, el urólogo de Clínica INDISA, José Bernal, nos explica más de esta enfermedad.

 

¿Qué es el cáncer de próstata?

Primero, para entender este cáncer hay que comprender qué es la próstata. El profesional explica que éste es un órgano del tamaño de una nuez y que solo lo tienen los hombres.

 

Éste se ubica cercano a la zona genital y se encarga de generar el líquido seminal que entrega los nutrientes necesarios para los espermatozoides, además de ser el líquido fundamental para su movilización.

 

Cuando se habla de cáncer en la próstata se entiende que células empiezan a generar tumores en este órgano y muchas veces suele ser una enfermedad silenciosa, donde los síntomas pueden pasar desapercibidos hasta muy avanzado el cáncer.

 

Síntomas de esta patología

Si bien la sintomatología puede ser muy leve o tardía, el urólogo de Clínica INISA, Dr. Octavio Castillo explica que “existen los síntomas llamados prostáticos, que habitualmente son consecuencia del crecimiento benigno de la próstata, también llamada Hiperplasia Prostática Benigna, siendo una condición que ocurre en todos los hombres y que es inherente al envejecimiento”.

 

El especialista indica que si bien a todos los hombres les crece la próstata con el paso de los años, solo un 30% de los mayores de 60 requerirá tratamiento. “Es importante puntualizar que esta situación no tiene ninguna relación con el cáncer de próstata”, agrega el doctor Octavio Castillo.

 

Los síntomas de cáncer de próstata avanzado pueden ser similares a los del crecimiento benigno de la próstata, como los siguientes:

 

• Dificultad para orinar y chorro débil
• Aumento de la frecuencia urinaria.
• Sensación de apremio o urgencia.
• Aumento de las micciones nocturnas.
• Irregularidad al orinar en potencia y cantidad.
• Presencia de sangre en la orina.
• Sangre en la eyaculación.
• Posibilidad de disfunción eréctil.
Incomodidad o dolor al estar sentado en la zona pélvica genital.

 

Sin embargo, los mayores cambios e indicadores que muestran la presencia de esta enfermedad se encuentran en los resultados que pueden presentarse en diversos exámenes que el urólogo mandará a hacer en los controles anuales.

 

Cómo cuidarse de esta enfermedad

Sin embargo, lo más aconsejable para tratar esta enfermedad a tiempo es tener una postura de prevención, por lo que el especialista entrega las siguientes recomendaciones básicas:

 

• Controlarse con un urólogo a partir de los 40 años, si hay antecedentes familiares, o bien desde los 45 en caso contrario.
• Realizarse examen de sangre, denominado antígeno prostático, al menos una vez al año.
• Tener conocimiento de la historia médica familiar.
• Hablar y conocer del tema, sobre todo si se tiene historia familiar.

El jefe de área afirma que “el cáncer de próstata se puede prevenir haciendo los controles anuales que corresponde y, como en la mayoría de los casos es hereditario, cuando existe el antecedente de esta patología en familiares directos es imprescindible que el control urológico se efectúe de manera precoz y regular”.

 

Factores de riesgo

Existen distintos factores que pueden aumentar las posibilidades de padecer cáncer de próstata, dentro de los más comunes de encuentran:

 

• Factor hereditario: como dijimos anteriormenre, si se tiene a algún familiar cercano con esta patología, se aumentan en un porcentaje considerable el también padecer de esta enfermedad.

• Factores externos: se ha comprobado que ciertos hábitos de salud pueden afectar a esta condición, entre ellos:

• Consumo de cigarrillos.

• Alimentación alta en grasa animal.

• Exposición a químicos corrosivos y contaminación.

 

Tipos de cáncer de próstata y sus posibles tratamientos

Si se tiene un diagnóstico temprano de este tipo de cáncer, existe un alto porcentaje de éxito en poder tratar y curar este mal.

 

Para poder definir que curso seguir, el doctor tiene que identificar qué tipo de cáncer de próstata existe. Entre ellos se encuentran los siguientes:

 

• Crecimiento local: Este se considera cuando el cáncer está contenido dentro de la próstata. Lo que no significa que quede para siempre encapsulado, de no ser tratado a tiempo, puede significar una ramificación en los órganos cercanos.

• Diseminación linfática: se entiende cuando es cáncer ya está ramificado cuerpo a los ganglios linfáticos pélvicos.

• Diseminación hematógena: esta ocurre cuando el cáncer se propaga a través de la sangre y ve afectada, mayormente, a los huesos del paciente.

“Hay múltiples alternativas. Si la enfermedad está localizada, los tratamientos más empleados son la cirugía, la prostatectomía radical y la radioterapia externa”, puntualiza Castillo, entendiendo siempre que todos los casos de cáncer son distintos y es necesario consultar con un profesional de la salud para poder conocer las mejores opciones para sanarse.

 

Las características de estos tratamientos son:

• Cirugía: esta es una intervención quirúrgica que puede resultar en una extirpación parcial del órgano u sistema afectado. Este curso de acción lo recomienda el médico tratante si encuentra que es necesario.

• Prostatectomía radical: este curso de acción significa sacar la próstata por completo y los ganglios linfáticos.

• Radioterapia externa consiste en administrar directamente rayos X al tumor para reducir su tamaño.

 

Por otro lado, también hay que entender que el tratamiento del cáncer puede durar varios meses u años dependiendo de cada caso, por lo que también tener en cuenta que el tratamiento puede ser en etapas, con tiempos distintos y con variadas técnicas. Es un proceso que puede ser arduo, por lo que hay que avanzar con cautela y paciencia.

 

El doctor Castillo asegura que es necesario que la persona quién lo sufre, tenga una red de apoyo muy fuerte y puedan contar con asesoramiento profesional de ser necesario.

 

¿Qué es el antígeno prostático específico?

El antígeno prostático específico, más conocido como PSA, es una sustancia producida por células normales o cancerosas en la glándula prostática y su función normal es disolver el coágulo de semen.

 

El APE se encuentra principalmente en el semen, aunque también se puede hallar en pequeñas cantidades en la sangre. El análisis de este se realiza para medir la concentración de APE en la sangre.

 

Un alto nivel puede ser signo de cáncer de próstata, pero no hay que alarmarse, ya que el doctor especialista en urología de Clínica INDISA, José Bernal, explica que existen otras razones benignas por las cuales puede elevarse.

 

Por eso, además de mantener un constante chequeo, hay que conservar la calma al momento de recibir los resultados del análisis.

 

¿Por qué se realiza el análisis de APE?

Las pruebas de detección buscan una enfermedad, como el cáncer, en sus etapas iniciales donde habrá más posibilidades de curación.

 

Por esto, cuando un hombre cumple 40 años o presenta síntomas de próstata, lo común es que se haga el análisis de APE, junto con el examen prostático digital por vía rectal para detectar nódulos.

 

De esta manera, se ayudará a los médicos especialistas a determinar cuál es la naturaleza del problema o bien descartar las posibilidades de que se trate de un cáncer de próstata.

 

Existen razones no cancerígenas por las cuales puede haber un aumento de la concentración de PSA:

• Prostatitis: hinchazón e inflamación de la próstata.

• Hiperplasia benigna de próstata: agrandamiento no canceroso de la glándula prostática, cuya prevalencia aumenta progresivamente con la edad.

 

No existe evidencia de que la prostatitis o la hiperplasia benigna de la próstata cause cáncer, pero es posible que un hombre presente una o ambas afecciones y tenga también cáncer de próstata.

 

¿Cuándo es necesario realizar una prueba de antígeno prostático específico?

Es necesario que usted se realice este examen en el caso de tener molestias de próstata o bien si tiene ciertos factores de riesgo de esta enfermedad. Dentro de estos últimos se encuentran:

 

• Factor hereditario: si se tiene a algún familiar cercano con esta patología, se aumenta en un porcentaje considerable padecer también esta enfermedad, por lo que es necesario que se lleve a cabo el examen en forma periódica.

• Edad: el cáncer de próstata es más común en los hombres mayores de 40 años.

 

También, será necesario efectuar el examen de APE en caso de:

• Dolor al orinar.
• Tener que orinar con frecuencia.
• Dolor pélvico o de espalda.

 

Asimismo, se requerirá realizarlo en caso de que ya le hayan diagnosticado cáncer de próstata, ya que el PSA puede ayudar a monitorear los efectos del tratamiento.

 

¿Cuál es un resultado normal de un análisis de APE?

Existe un debate sobre cuál es el nivel normal de APE que debe haber en la sangre, ya que esto va a depender de múltiples factores. Las guías clínicas internacionales recomiendan proseguir el estudio con biopsia o resonancia magnética de próstata cuando el nivel es mayor de tres.

 

Sin embargo, en general, cuanto más elevada sea la concentración de APE, mayor será la probabilidad de que exista cáncer de próstata. Además, un aumento contínuo de la concentración de APE con el transcurso del tiempo también es un posible signo de cáncer de esta enfermedad.

 

APE en hombres que ya han sido tratados de cáncer de próstata

El análisis de APE se usa en muchas ocasiones para observar a pacientes con antecedentes de cáncer de próstata, con el fin de ver si su cáncer ha regresado.

 

En algunos casos, la concentración de APE empieza a subir después del tratamiento de la enfermedad y esta puede ser la primera señal de que el cáncer pudo haber vuelto. Pero no hay que perder la calma, ya que, como fue mencionado anteriormente, existen más factores por los cuales los niveles de APE pueden estar elevados.

 

Es recomendable que si anteriormente un hombre ya recibió algún tratamiento para el cáncer de próstata, deba realizar un constante monitoreo, chequeo de los niveles de APE y hablar con su médico sobre el significado de la concentración elevada de APE.

 

El médico puede recomendar que se repita el análisis de APE o que se lleven a cabo otras pruebas para descartar la evidencia de que el cáncer haya vuelto.

 

Realización de un análisis de APE

Primero, un profesional de la salud tomará una muestra de sangre de una vena de uno de los brazos. El procedimiento suele durar menos de cinco minutos.

 

En la preparación previa al examen, deberá evitar tener relaciones sexuales y la masturbación por 72 horas antes del análisis, ya que liberar semen puede elevar los niveles.

 

El examen no tiene riesgos, la única molestia será un dolor leve en el lugar donde se inserta la aguja para obtener una muestra de sangre, pero esta debería desaparecer rápidamente como con cualquier examen común de sangre.

 

¿Cuándo es necesario realizar el examen de próstata?

El cáncer a la próstata es la tercera causa de muerte masculina en el mundo, sin embargo el diagnóstico precoz y los avances terapéuticos han contribuido a disminuir la tasa de mortalidad.

 

El riesgo de padecer esta enfermedad aumenta con la edad y tiene un importante componente hereditario. “Con un antecedente de familiar directo, el riesgo es el doble, y más de dos familiares directos aumenta entre 5 y 11 veces el riesgo”, explica el Dr. Octavio Castillo, urólogo de Clínica INDISA.

 

En Chile, este cáncer provoca más de mil muertes al año, presentándose habitualmente en hombres mayores de 50.

 

El 70% de los hombres mayores de 80 tiene algún grado de próstata, por lo que con mayor razón es necesario someterse a un examen anualmente y, de esta manera, descartar cualquier anomalía.

 

Como el cáncer no tiene síntomas, es clave realizarse un control una vez al año, especialmente cuando existen factores de riesgo, a través de la prueba de sangre del antígeno prostático específico y tacto rectal.

 

Ambos procedimientos son complementarios, y cuando uno de los dos está alterado, es necesario efectuar una biopsia de próstata. “Los hombres a partir los 45 años o desde los 40, si tienen antecedentes familiares, deben hacerse un chequeo preventivo”, recalca el especialista.

 

 

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