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Prevención del suicidio en niños y adolescentes: señales de alerta y la importancia de hablar a tiempo

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Septiembre es el mes de la prevención del suicidio, una oportunidad para reforzar la importancia de la salud mental, reconocer señales de alerta y promover la atención oportuna, especialmente en niños y adolescentes.

En Chile, la tasa de suicidio ajustada por edad en niños y niñas de 15 años o menos aumentó alrededor de un 70% entre 2020 y 2025, según la columna “Suicidio infantil, tiempo de actuar”, publicada por la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia (SOPNIA). Este escenario refuerza la necesidad de prestar atención a los cambios en su bienestar emocional y facilitar el acceso a apoyo profesional.

La prevención comienza también en los espacios cotidianos como la familia, el colegio y los lugares donde realizan actividades pueden ayudar a reconocer cuando algo no está bien y abrir una conversación.

¿Qué factores pueden aumentar la vulnerabilidad?


El suicidio es un fenómeno complejo, en el que intervienen factores de salud mental y del entorno. El estudio “Risk and Protective Factors for Suicide Mortality in Youths”, publicado en JAMA Network Open, identifica asociaciones entre la mortalidad por suicidio en jóvenes y antecedentes como trastornos mentales, autolesiones y situaciones de adversidad social.

El psiquiatra infantojuvenil de Clínica INDISA y subespecialista en trastornos del ánimo, Dr. Pablo Aranda, explica que las enfermedades mentales, especialmente las de mayor gravedad, pueden generar una alta vulnerabilidad. Por eso, destaca la importancia de reconocer las señales y facilitar una consulta.

¿Qué señales deberían motivar una consulta?


Los cambios en los hábitos, el ánimo y el comportamiento pueden alertar sobre dificultades que requieren atención. El Dr. Aranda destaca especialmente:

  • Alteraciones en los patrones de alimentación o sueño.
  • Ánimo triste.
  • Molestias físicas, como dolores de estómago o de cabeza.
  • Disminución del rendimiento.
  • Pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban.

En adolescentes, el especialista también menciona cambios notorios de comportamiento, como consumo de drogas, consumo excesivo de alcohol o fugas del hogar. Dejar de disfrutar del deporte, el cine o los videojuegos también puede ser una señal que conviene atender.

Estas manifestaciones deben evaluarse en su contexto. Por sí solas no permiten establecer un diagnóstico, pero no deberían ignorarse ni atribuirse automáticamente a la edad.

¿Cómo conversar sobre lo que les está pasando?


Mantener una comunicación cercana permite que niños y adolescentes tengan un espacio para expresar cómo se sienten. Escuchar con atención, sin juzgar ni minimizar sus preocupaciones, es parte de ese acompañamiento.

El especialista plantea que este vínculo debe ser transversal: además de la familia, incluye a los colegios y a los espacios donde los niños y adolescentes practican deporte o participan en otras actividades.

La conversación puede comenzar con preguntas sencillas sobre cómo se han sentido, qué les preocupa o si han dejado de disfrutar de cosas que antes les gustaban.

¿Es recomendable preguntar directamente por pensamientos suicidas?


Según la Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP), preguntar si un niño o adolescente se siente deprimido o ha pensado en suicidarse no introduce esa idea. Puede ayudarle a reconocer que alguien se preocupa por él y darle la oportunidad de hablar de lo que le ocurre.

El Dr. Aranda insiste en la importancia de preguntar si se sienten tristes, deprimidos o si alguna vez han pensado en hacerse daño.

Algunas preguntas que pueden orientar esta conversación son:

  • ¿Te sientes triste o deprimido?
  • ¿Estás pensando en hacerte daño o en suicidarte?
  • ¿Alguna vez has pensado en hacerte daño o en suicidarte?

Lo importante es escuchar la respuesta con seriedad y buscar apoyo cuando sea necesario.

¿Cuándo se necesita una evaluación inmediata?


Si un niño o adolescente expresa pensamientos o planes suicidas, debe ser evaluado de inmediato por un profesional de salud mental capacitado, de acuerdo con las recomendaciones de la AACAP. Estas expresiones siempre deben tomarse en serio.

El Dr. Aranda destaca que la comunicación debe ir acompañada de acceso a evaluaciones profesionales. Reconocer una señal de alerta es un primer paso; contar con atención permite evaluar lo que está ocurriendo y definir el apoyo que necesita cada paciente.

Prevención: un cuidado que debe mantenerse durante todo el año


La prevención del suicidio no se limita a una fecha. Mantener el diálogo, observar cambios en el ánimo o en los hábitos y consultar oportunamente son acciones que deben formar parte del cuidado cotidiano de niños y adolescentes.

La familia, los colegios y los espacios de participación pueden contribuir a que pedir ayuda sea más fácil. Escuchar, preguntar y acompañar permite abrir una conversación que no debería postergarse.


6 de octubre de 2026

Dr. Pablo Andres Aranda Guerra

Con la cooperación de:

Dr. Pablo Andres Aranda Guerra

Psiquiatria pediatrica - adolescencia.

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