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¿Sabías que tu hígado podría estar influyendo directamente en el funcionamiento de tu cerebro?

20251201 sabías que tu hígado podría estar influyendo directamente

En Chile, donde las proyecciones apuntan a que un alarmante 87% de la población tendrá exceso de peso para 2050, el hígado graso es un tema que cobra importancia, especialmente luego de que un estudio publicado por la revista Science Advances revelara la conexión del llamado "eje hígado-cerebro", una vía de comunicación bidireccional donde las alteraciones en nuestro hígado pueden afectar directamente el funcionamiento cerebral.

¿Qué es el eje hígado-cerebro?


El eje hígado-cerebro representa la comunicación bidireccional entre estos dos órganos vitales. El hígado, además de ser la principal fábrica metabólica del cuerpo, envía señales químicas que influyen directamente en la función cerebral. "El hígado no solo procesa nutrientes y desintoxica el cuerpo, sino que también produce factores que comunican directamente con el cerebro, regulando procesos cognitivos y comportamentales. Cuando este órgano enferma, esa comunicación se altera significativamente", comenta el gastroenterólogo de Clínica INDISA, Alejandro Carvajal.

¿Qué dice el estudio?


El estudio, titulado "Metabolic dysfunction–associated steatotic liver disease alters brain function and behavior", ha identificado mecanismos precisos sobre cómo el hígado graso perjudica la función cerebral:

  • Alteración de neurotransmisores: el hígado dañado no metaboliza correctamente ciertas sustancias, lo que afecta la producción de neurotransmisores cerebrales.
  • Inflamación sistémica: el hígado graso libera citoquinas inflamatorias que pueden atravesar la barrera hematoencefálica y generar neuroinflamación.
  • Resistencia a la insulina cerebral: similar a la diabetes, pero afectando específicamente al cerebro, reduciendo su capacidad para utilizar glucosa eficientemente.
  • Alteración del microbioma intestinal: el hígado graso modifica la flora intestinal, alterando la producción de metabolitos que influyen en la función cerebral.

Respecto a los resultados, estos son alarmantes: déficits en memoria social, alteraciones en el procesamiento sensoriomotor y deterioro de la función del hipocampo, área cerebral crucial para la memoria.

Dos tipos de hígado graso: causas diferentes, riesgos similares


Es fundamental distinguir entre las dos principales formas de hígado graso:

1. Enfermedad del hígado graso metabólico (MASLD): esta condición está relacionada con factores metabólicos.

  • Causas: obesidad, diabetes tipo 2, resistencia a la insulina, síndrome metabólico, hipertensión.
  • Características: acumulación de grasa en el hígado no relacionada con consumo excesivo de alcohol.
  • Prevalencia: afecta a aproximadamente al 25% de la población mundial y va en aumento.
  • Progresión: puede evolucionar de esteatosis simple (hígado graso) a esteatohepatitis (inflamación), fibrosis, cirrosis y, en casos graves, cáncer hepático.

2. Enfermedad del hígado graso por alcohol (EHGA): se relaciona directamente con el consumo excesivo de alcohol.

  • Causas: consumo regular y excesivo de bebidas alcohólicas.
  • Mecanismo: el alcohol se metaboliza en el hígado, produciendo compuestos tóxicos que dañan las células hepáticas y promueven la acumulación de grasa.
  • Factores de riesgo adicionales: sexo femenino (mayor vulnerabilidad), predisposición genética, obesidad.
  • Reversibilidad: en fases iniciales puede revertirse completamente con abstinencia alcohólica.

"Ambos tipos de hígado graso pueden conducir a deterioro cognitivo, pero los mecanismos y las estrategias de tratamiento difieren. En el caso del hígado graso alcohólico, la abstención del alcohol es fundamental, mientras que, para el hígado graso metabólico, las intervenciones se centran en mejorar el perfil metabólico general", comenta el doctor Carvajal.

Síntomas cognitivos asociados al hígado graso


El deterioro cognitivo relacionado con el hígado graso puede manifestarse como:

  • Disminución de la memoria a corto plazo.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Cambios de humor inexplicables.
  • Enlentecimiento del procesamiento mental.
  • Alteraciones en la coordinación motora fina.

Estos síntomas suelen desarrollarse gradualmente y pueden confundirse con el envejecimiento normal, por lo que muchas veces pasan desapercibidos hasta etapas avanzadas.

Diagnóstico y tratamiento


El diagnóstico del hígado graso requiere:

  • Análisis sanguíneos (enzimas hepáticas).
  • Técnicas de imagen (ecografía, fibroscan, resonancia magnética).
  • En algunos casos, biopsia hepática.

Respecto al tratamiento, este varía dependiendo del tipo de hígado graso:

Para hígado graso metabólico:• Pérdida de peso (5-10% del peso corporal).
• Actividad física regular.
• Control de diabetes y otros factores metabólicos.
• Alimentación equilibrada, baja en azúcares simples y grasas saturadas.
Para hígado graso alcohólico:• Abstención completa de alcohol.
• Apoyo psicológico y programas de deshabituación.
• Tratamiento nutricional especializado.
• Manejo de las complicaciones hepáticas.

La buena noticia: los efectos son reversibles


La investigación aporta un dato esperanzador, ya que los efectos cognitivos del hígado graso pueden ser reversibles si se trata adecuadamente la condición hepática. Mediante una innovadora terapia de ARN de interferencia (siRNA), mecanismo biológico natural presente en las células eucariotas que permite "silenciar" o apagar genes específicos, dirigida específicamente al hígado, los investigadores lograron no solo mejorar la salud hepática, sino también revertir el deterioro cognitivo asociado.

Recomendaciones para proteger el eje hígado-cerebro


  • Mantén un peso saludable: la pérdida de incluso un 5% del peso corporal puede reducir significativamente la grasa hepática.
  • Limita el consumo de alcohol: incluso en personas sin hígado graso alcohólico, el alcohol puede empeorar la condición metabólica.
  • Incrementa la actividad física: 30 minutos diarios de ejercicio moderado mejoran la sensibilidad a la insulina y reducen la grasa hepática.
  • Adopta una dieta mediterránea: rica en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva.
  • Realiza controles médicos periódicos: especialmente si tienes factores de riesgo como obesidad, diabetes o antecedentes familiares.

Ante la alarmante proyección de obesidad para Chile (87% para 2050), tomar conciencia sobre esta conexión hígado-cerebro se vuelve crucial para prevenir enfermedades metabólicas, además del deterioro cognitivo asociado.

Para mayor información o agendar una consulta con especialistas en hepatología o neurología, visita www.indisa.cl


1 de diciembre de 2025