
¿Se te duermen las manos de noche o pierdes fuerza? Por qué no deberías normalizar el hormigueo y cuándo consultar al especialista

Sentir que las manos "se duermen" al despertar, perder fuerza al tomar una taza o despertarse a medianoche con dolor e instinto de sacudir las manos son situaciones extremadamente frecuentes. “Muchas personas lo atribuyen al cansancio, al estrés o al uso prolongado del teléfono móvil. Sin embargo, cuando estos episodios se repiten, estamos frente a un cuadro de atrapamiento o compresión nerviosa” comenta el traumatólogo experto en cirugía de mano, Dr. René Jorquera.
Aunque el síndrome del túnel carpiano es el más conocido, no es la única causa de estas molestias.
¿Qué ocurre cuando un nervio se comprime?
Los nervios de la extremidad superior viajan desde el cuello hasta la punta de los dedos atravesando varios "túneles" o canales anatómicos estrechos. “Cuando la presión dentro de alguno de estos canales aumenta, el nervio se "aprieta" o sufre una especie de estrangulamiento, alterando la sensibilidad y disminuyendo la fuerza muscular” agrega el especialista.
Más allá del túnel carpiano: otros atrapamientos frecuentes
En la actualidad sabemos que el hormigueo y la pérdida de fuerza no siempre vienen solo de la muñeca. De hecho, existen otros atrapamientos nerviosos muy frecuentes en la extremidad superior que deben ser evaluados con precisión:
- Síndrome del Lacertus Fibrosus (compresión proximal del nervio mediano): Ocurre a nivel del codo o antebrazo. Es una causa muy habitual —y muchas veces subdiagnosticada— de pérdida de fuerza para afirmar objetos y cansancio constante en el antebrazo.
- Atrapamiento del nervio cubital (Túnel Cubital): Produce hormigueo o adormecimiento principalmente en los dedos meñique y anular, además de torpeza fina en la mano.
- Síndrome del Túnel Radial: Afecta al nervio radial en el antebrazo y suele manifestarse como un dolor profundo e incómodo en la zona lateral del antebrazo y codo, a menudo confundido con una epicondilitis ("codo de tenista").
Las señales clave que no debes ignorar
Los síntomas varían según el nervio afectado, pero las alertas más comunes son:
- Hormigueo o adormecimiento en los dedos: En el túnel carpiano afecta pulgar, índice, medio y la mitad del anular (excluyendo siempre al dedo meñique).
- Sensación de quemazón, "corriente" o pesadez que puede extenderse o subir por el antebrazo.
- Pérdida de fuerza o torpeza para tareas cotidianas como abotonarse la ropa, tomar las llaves, sostener una taza o abrir un frasco.
- Necesidad imperiosa de sacudir la mano durante la noche o al despertar para intentar "despertarla".
El examen físico: la clave del diagnóstico
A diferencia de lo que se suele pensar, las imágenes o exámenes como la electromiografía no lo son todo. “La herramienta más importante para determinar con exactitud qué nervio está afectado y en qué nivel se encuentra atrapado es la evaluación clínica directa y el examen físico especializado. Un examen minucioso realizado por nuestro equipo permite identificar matices clínicos que ningún estudio por sí solo puede mostrar”. precisa el traumatólogo de Clínica INDISA.
¿Siempre se requiere cirugía?
No necesariamente. Un diagnóstico certero y a tiempo permite iniciar tratamientos no quirúrgicos, como el uso de férulas específicas, kinesiología, medicamentos, infiltraciones dirigidas o ajustes biomecánicos.
Sin embargo, cuando los síntomas son persistentes, hay dolor constante o se evidencia pérdida de fuerza y atrofia muscular, la cirugía es la solución definitiva. Hoy en día, la liberación nerviosa se realiza mediante técnicas mínimamente invasivas (incluso por vía endoscópica), lo que permite liberar la presión del nervio a través de incisiones milimétricas. Son procedimientos breves, de rápida recuperación y que permiten un retorno progresivo y cómodo a las actividades habituales.
“Un nervio comprimido durante mucho tiempo termina por sufrir un daño irreversible. No hay que acostumbrarse a vivir con las manos dormidas o sin fuerza: una evaluación médica especializada permite diagnosticar a tiempo y definir el tratamiento adecuado para recuperar la función completa de tu mano” concluye el Dr. Jorquera.
6 de agosto de 2026
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