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Preeclampsia: una patología peligrosa


Mujer embarazada de perfil tocando su vientre

Durante el embarazo, ocurren muchos cambios y transformaciones en el cuerpo. Sin embargo, pueden existir muchas patologías que se gatillan durante este período, por lo que es muy importante estar atenta a lo que puede pasar, asistir a los controles médicos y cuidar la salud.

No obstante, por más que una se cuide, a cualquiera le puede tocar sufrir distintas enfermedades. Entre las patologías que se presentan durante el embarazo está la Preeclampsia, de la cual la ginecóloga Giselle Pérez de Clínica INDISA nos explica a continuación.

¿Qué es la Preeclampsia?

Es una enfermedad exclusiva de las embarazadas que se presenta, generalmente, después de la semana 20 de gestación.

Esta consiste fundamentalmente en uno de los tipos de hipertensión del embarazo, que puede producir daño a órganos vitales como el hígado, cerebro y riñones.

Sin embargo, este diagnóstico no es “hipertensión común”, ya que puede dañar mucho a la madre y al feto. Incluso, podría significar hasta la muerte de ambos.

Posibles complicaciones de la Preeclampsia

Es importante tener en cuenta que esta enfermedad siempre debe ser supervisada y tratada por un profesional, porque puede tener complicaciones muy severas de no ser así. Entre las más comunes, se encuentran:

  • Convulsiones.
  • Hemorragias internas.
  • Desprendimiento de la placenta.
  • En casos extremos, la posible muerte de la madre o del feto.

Sin embargo, la profesional explica que las futuras mamás no deben temer, ya que esta enfermedad no es tan común y se detecta de manera temprana si se va a los controles regularmente y se confía en el equipo médico tratante.

En Clínica INDISA, se cuenta con un equipo médico integral, que se encuentra preparado para tratar con embarazos, partos y bebés que ocurren con estas complicaciones, por lo que si bien hay que estar atento, no hay que alarmarse.

Los efectos y síntomas de la Preeclampsia

Efectivamente, esta enfermedad puede llegar a ser mortal tanto para la madre como para el bebé si no se trata a tiempo, por lo que es vital el diagnóstico certero.

Para esto, es importante estar atento a los síntomas de esta enfermedad. Dentro de las señales más comunes están:

  • Presión arterial alterada: parte de la rutina de los controles de embarazo es la toma de la presión. Hay que estar atentos cuando esta supera los 140/90. En este caso, se realizará un estudio más completo.
  • Presencia de dolores de cabeza.
  • Zumbido de oídos.
  • Visualización de “destellos”, “luces” o “manchas”.
  • Dolor en el vientre: normalmente, este se presenta por las costillas o en la zona media alta, pero es un síntoma no tan frecuente.
  • Inflamación de las extremidades: especialmente las manos y los pies, lo cual debe diferenciarse de estos mismos signos encontrados también en embarazos sin patología.
  • Aumento de peso repentino.

Debido a que algunos de los síntomas de esta enfermedad se califican como “normales” en el embarazo, sin considerar los aumentos de presión, el detectar esta enfermedad sin exámenes puede ser muy difícil.

Por esto, es probable que el médico tratante mande a la paciente a hacerse una batería de exámenes que evidencien esta patología, como por ejemplo:

  • Examen de orina: en este se estudia la cantidad de proteína en ella, debido a que el exceso de esta, junto a otros síntomas, puede significar en el diagnóstico de la enfermedad.
  • Ecografía: para confirmar el crecimiento del feto se utiliza este método; de esta manera, se puede estimar el peso del bebé y ver la cantidad de líquido amniótico.
  • Muestras de sangre: con el fin de medir la función renal y el conteo de plaquetas, las células encargadas de coagular la sangre, entre otros exámenes de laboratorio.

Causas de esta patología

Si bien no se ha identificado la razón exacta de por qué ocurre la Preeclampsia, sí se cree que existen distintos factores que pueden llevar a una embarazada a sufrir esta patología.

Una las causas más comunes tiene relación con la formación del sistema circulatorio de la placenta, donde los vasos sanguíneos que conectan la sangre de la madre con la del feto no se desarrollan correctamente, presentándose generalmente de manera más angosta de lo esperado, generando hipertensión en la paciente.

Factores de predisposición a la Preeclampsia

Como en toda enfermedad, pueden existir hitos que hagan a la madre más propensa a sufrir esta patología. En el caso de la Preeclampsia, puede ser por:

  • Ya haber sufrido esta enfermedad: en algunas pacientes, el antecedente de haber padecido la enfermedad aumenta el riesgo.
  • Primer embarazo o nueva pareja: cuando se es madre primeriza, la Preeclampsia tiene más posibilidades de ocurrir, al igual que cuando se tiene un embarazo con una nueva pareja.
  • Embarazos múltiples: cuando se espera a más de un hijo en el mismo embarazo. Es importante destacar que estos embarazos tienen que ser monitoreados con cuidado, ya que también pueden ser prematuros.
  • Peso poco saludable: cuando la madre sufre de obesidad, se debe tener mucho cuidado, ya que no solo puede causar Preeclampsia, sino que además puede ser un factor para diabetes gestacional.
  • Cuando ya se sufre hipertensión: las mujeres que tienen historia familiar o personal de hipertensión arterial son más propensas de padecerla durante el embarazo.

Tratamiento de la Preeclampsia

Como mencionamos anteriormente, la Preeclampsia es una enfermedad que normalmente se detecta a tiempo y puede ser tratada de diversas maneras, dependiendo del momento en que se encuentre el embarazo. Los dos posibles cursos de tratamiento más comunes para la preeclampsia son:

  • Parto: uno de los cursos de acción más recomendados, cuando el bebé se encuentra en condiciones de nacer, es el parto asistido, dado que muchas veces la hipertensión de la madre desaparece cuando deja de estar embarazada y los riesgos de la Preeclampsia desaparecen. Sin embargo, esta conducta está solo recomendada cuando el médico encuentra que el bebé está en condiciones de sobrevivir fuera del útero y la madre se encuentra en condiciones de someterse a un parto monitorizado.
  • Tratamiento farmacológico: debido a que esta enfermedad se trata de un aumento en la presión arterial, normalmente se utilizan medicamentos antihipertensivos cuando se está fuera de los niveles saludables. Estos deben ser recomendados exclusivamente por el médico tratante. En aquellos casos en los que se sufre de otros síntomas, como convulsiones o sangrados, es imprescindible el manejo en forma hospitalaria.