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Síndrome Miofascial: ¡ese dolor no es normal!


Síndrome Miofascial: ¡ese dolor no es normal!


En la actualidad, el cansancio suele ser parte de la vida de un adulto promedio en Chile, en la mayoría asociado a la alta exigencia física del día a día, lo que junto a malas posturas, sueño no reparador, estrés, entre otras, podrían generar dolores musculares los que no son comunes.

“El Síndrome Miofascial (SMF) es un cuadro de dolor, ya sea agudo o crónico, de origen muscular localizado o en un grupo muscular que se genera. Es prevalente e incapacitante. Suele aparecer tras microtraumatismos repetidos o por el uso excesivo del músculo, y se puede reconocer por la aparición de una banda tensa y dolente tanto a la palpación como espontáneamente”, explica la kinesióloga Erika Troncoso.

Los músculos que con mayor frecuencia se afectan son aquellos que se utilizan para mantener la postura, como los de cuello, hombros y cintura pélvica. Esto podría acompañarse de:

Dolor exquisito en la banda tensa.
Debilidad muscular.
Fatigabilidad muscular.
Dolor reproducible y referido.
Respuesta de espasmo local.
Limitación de rangos de movimiento.
Síntomas autonómicos.


También, se puede acompañar de otros síntomas, como mareos, visión borrosa, hiperestesia, adormecimiento, hormigueo y espasmos o calambres, intolerancia al trabajo, fatiga y debilidad.

Sin embargo, tiene solución, dependiendo de la gravedad. De todas maneras, el tratamiento debe ser individualizado y obedecerá según el diagnóstico del profesional. Entre los posibles, se encuentran:

Ejercicio: se recomienda hacer rutinas que ayuden a mantener la fuerza muscular y mantener la funcionalidad para desarrollar las actividades de la vida diaria.
Modificaciones en postura o modos: se trabaja en corregir la forma en que nos sentamos, paramos y movemos. Es importante evaluar el puesto de trabajo y buscar la manera ideal para mantener una postura erguida.
Disminución del estrés: este factor puede provocar que el dolor sea mayor, por lo mismo, es importante buscar técnicas integrales que permitan manejar de mejor manera las situaciones de alta tensión.
Masajes: con elongación y trabajo localizado es posible aliviar en cierto nivel el dolor.
Relajantes musculares: ayudan a liberar la tensión muscular localizada.
Infiltración del punto gatillo: mediante punción seca, anestésicos locales, corticoides o toxina botulínica, lo que alivia en gran medida la irradiación del dolor.