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Cómo enfrentar la violencia intrafamiliar durante la pandemia

Cómo enfrentar la violencia intrafamiliar durante la pandemia
niña llorando cubriéndose la cara con las manos

La violencia intrafamiliar constituye un abuso de poder de parte de un miembro de la familia sobre otro, e incluye el maltrato físico y psicológico.

 

 

La pandemia que vivimos es un factor estresante para toda la familia. El temor al contagio propio y de los seres queridos, la incertidumbre sobre lo que deparará el futuro, el miedo ante lo que ocurrirá en los diferentes ámbitos de nuestras vidas, el confinamiento y los graves problemas a nivel económico y laboral, están generando una importante carga emocional a nivel del grupo familiar.

 

Frente a esta crisis sanitaria y económica, las buenas relaciones familiares pueden ser un gran apoyo para enfrentarla, pero, desgraciadamente, en los casos de vínculos disfuncionales los conflictos pueden aumentar. De hecho, tanto en Chile como en otros países estamos viendo un incremento en los casos de violencia intrafamiliar (VIF).

 

Este aumento se observa entre parejas y de padres con hijos. En cuanto a la violencia contra la mujer, según fuentes nacionales, los llamados de denuncia han tenido un alza de 70%, mientras que en relación al maltrato de padres a menores el alza ha sido de 60% aproximadamente. También, se observa VIF hacia los hombres, tanto por parte de la pareja como de hijos. Esto último especialmente en los casos de adultos mayores.

 

“Los hombres muchas veces tienen vergüenza de verbalizar a los terapeutas, y más aún a familiares, que han sido víctimas de maltrato psicológico, e incluso físico, por sus parejas. Tampoco es infrecuente observar la violencia intrafamiliar cruzada, donde ambos miembros se agreden mutuamente”, indica el psiquiatra de Clínica INDISA, Matías Amenábar.

 

Cabe destacar que en las relaciones de pareja disfuncionales, donde hay mucha violencia psicológica y física, es frecuente observar repetidas rupturas y reencuentros de pareja.

 

La violencia intrafamiliar tiene tres características de base: la falta de control de impulsos, la carencia afectiva y la dificultad para resolver los problemas adecuadamente. En algunas personas, también podría haber uso de alcohol y drogas que aumentan más la conducta agresora.

 

Aumento de la violencia intrafamiliar en pandemia

 

Para el Dr. Matías Amenábar, el alza durante la crisis sanitaria se debe al confinamiento de la cuarentena. Esta nos ha obligado a convivir con nuestras familias desde hace meses, todo el día, sin haber estado acostumbrados a esta forma de convivencia, ya que cada miembro tenía previamente un mayor tiempo de espacio individual, con horarios fuera de casa, roles en el grupo y libertad en cuanto a manejar sus tiempos y su vida.

 

Por lo tanto, el hecho de convivir y compartir, muchas veces en espacios reducidos, incrementa el nivel de estrés familiar, pudiendo originar episodios de violencia intrafamiliar, y en los casos en que ya existan antecedentes, aumenta aún más esta conducta agresora.

 

El psiquiatra asegura que “es importante proponer nuevos modelos de intervención multidisciplinaria para prevenir la violencia intrafamiliar actual, basándose en que es un fenómeno cultural que existe en nuestro país y que, incluso, existen patrones de ocurrencia temporo-espacial, donde ya se sabe generalmente cuáles son los días, horas y comunas de mayor riesgo”.

 

En nuestro país, la VIF hacia la mujer es la que lidera, sobre todo en tiempos de cuarentena. Es fundamental denunciar en forma inmediata, ya que si se deja pasar, el victimario seguirá generando violencia en contra de la víctima.

 

“Muchas veces, la víctima, por temor al agresor, se vuelve incapaz de salir del circuito de la violencia por sí misma. Por eso es fundamental que vecinos, familiares o gente cercana puedan también denunciar, para proteger a la víctima de esta conducta totalmente patológica dentro de uno o varios miembros de la familia”, enfatiza el Dr. Amenábar.

 

Sumado a lo anterior, hay que tener en cuenta que los casos de violencia intrafamiliar ocurren generalmente en horarios no laborales, y aumentan en las noches y los fines de semana.

 

Causas del aumento de la VIF

 

Para el Dr. Matías Amenábar, existen diversas causas para concluir por qué ha aumentado la violencia intrafamiliar estos últimos meses, pero sin duda la principal es que la víctima está encerrada con su victimario sin tener espacios de libertad.

 

De esta manera, se incrementa el nivel de estrés generalizado de la familia, que es producto de un sinnúmero de circunstancias: laboral por teletrabajo, por los pocos metros cuadrados por persona en sus viviendas, angustia que puede no ser tolerada por otros miembros de la familia, falta de trabajo y/o sobrecarga de actividades, lo que incide en tener conductas más violentas en el encierro por la falta de paciencia, violentando a una o más personas en el hogar.

 

“Sin dejar de mencionar que se aumentó el consumo de alcohol y drogas en confinamiento, lo que incrementa la VIF debido a la desinhibición conductual por parte del agresor que consume estas substancias”, comenta el psiquiatra de Clínica INDISA.

 

En el caso de los niños, se genera una enorme dificultad para pedir ayuda, debido a que son agredidos por la figura paternal que debería ser la protectora. “Muchas veces, la escasa red social o familiar genera una barrera para salir de esta situación de violencia. Esto puede llevar a intensos sentimientos de inseguridad, frustración, desesperanza y soledad en los niños”, indica Amenábar.

Una vez denunciado cualquier tipo de violencia, se debe evaluar si es necesario una intervención domiciliaria; sacar a la víctima del ambiente donde vive el victimario, para luego ser inmediatamente tratada por un equipo de salud mental, específicamente psiquiatra y psicólogos expertos en el tema.
“Hay que destacar que la violencia intrafamiliar, ya sea física, psicológica, sexual o de cualquier naturaleza, genera un daño psicológico que puede llegar a permanecer por varios años. Por esto, es de suma relevancia pedir ayuda y ponerse en manos de un equipo de profesionales de la salud mental a la brevedad”, recalca el especialista. Agrega que este daño psicológico puede asociarse a otros trastornos mentales, como depresión, trastorno de estrés postraumático, trastornos de ansiedad e, incluso, afectar el desarrollo de la personalidad en el caso de los niños.
De esta manera, el psiquiatra Matías Amenábar sugiere practicar la escucha activa dentro de la familia, donde es fundamental aprender y fomentar buenas habilidades de comunicación, siendo la más importante la comunicación asertiva, que es la capacidad de expresar el propio punto de vista de un modo claro y respetuoso hacia el otro.
Asimismo, es esencial modificar actitudes y normas disruptivas que puedan estar fomentando la violencia y discriminación dentro del grupo familiar. “Ser empático, lo que significa ponerse en el lugar del otro miembro familiar y no dañarlo, juzgarlo, criticarlo ni menos concurrir a violencia física. Entender que nunca se justificará la violencia intrafamiliar como medio para imponer poder frente a un familiar”, finaliza Amenábar.

Apoyo psicológico y psiquiátrico

 

Una vez denunciado cualquier tipo de violencia, se debe evaluar si es necesario una intervención domiciliaria; sacar a la víctima del ambiente donde vive el victimario, para luego ser inmediatamente tratada por un equipo de salud mental, específicamente psiquiatra y psicólogos expertos en el tema.

 

“Hay que destacar que la violencia intrafamiliar, ya sea física, psicológica, sexual o de cualquier naturaleza, genera un daño psicológico que puede llegar a permanecer por varios años. Por esto, es de suma relevancia pedir ayuda y ponerse en manos de un equipo de profesionales de la salud mental a la brevedad”, recalca el especialista. Agrega que este daño psicológico puede asociarse a otros trastornos mentales, como depresión, trastorno de estrés postraumático, trastornos de ansiedad e, incluso, afectar el desarrollo de la personalidad en el caso de los niños.

 

De esta manera, el psiquiatra Matías Amenábar sugiere practicar la escucha activa dentro de la familia, donde es fundamental aprender y fomentar buenas habilidades de comunicación, siendo la más importante la comunicación asertiva, que es la capacidad de expresar el propio punto de vista de un modo claro y respetuoso hacia el otro.

 

Asimismo, es esencial modificar actitudes y normas disruptivas que puedan estar fomentando la violencia y discriminación dentro del grupo familiar. “Ser empático, lo que significa ponerse en el lugar del otro miembro familiar y no dañarlo, juzgarlo, criticarlo ni menos concurrir a violencia física. Entender que nunca se justificará la violencia intrafamiliar como medio para imponer poder frente a un familiar”, finaliza Amenábar.

 
 


Dr. Matías Amenábar
Psiquiatra de Clínica INDISA.

 
 
 

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