
¿Qué le hace la comida chatarra a nuestro organismo? Los efectos ocultos que debes conocer

La industria alimentaria moderna nos ha inundado de opciones rápidas, económicas y adictivas, pero pocas veces nos detenemos a analizar el verdadero costo que tienen para nuestro cuerpo, que no se limita al aumento de peso.
¿Qué entendemos por comida chatarra?
Se trata de productos altamente procesados, ricos en calorías vacías, azúcares refinados, grasas saturadas, sodio y diversos aditivos artificiales, pero pobres en vitaminas, minerales, fibra y otros nutrientes esenciales para mantener una buena salud.
"La comida chatarra está diseñada para ser irresistible para nuestros sentidos. Los fabricantes invierten millones en crear la combinación perfecta de azúcar, sal y grasa que activa potentemente nuestros circuitos de recompensa cerebral, generando una respuesta similar a la adicción. No es casualidad que cueste tanto resistirnos a ella", comenta la Dra. Natalia Aybar, nutrióloga de Clínica INDISA Maipú.
Efectos de la comida chatarra en nuestro cuerpo
La comida chatarra no afecta solo a nuestro sistema digestivo y te hace subir de peso, sino que son varias partes del cuerpo las que daña:
- Sistema cardiovascular: "Las grasas trans y saturadas presentes en la comida rápida y ultraprocesada son especialmente dañinas para nuestro sistema cardiovascular. Un consumo regular aumenta el colesterol LDL, disminuye el colesterol HDL y favorece la formación de placas en las arterias, incrementando significativamente el riesgo de hipertensión, infartos y accidentes cerebrovasculares", explica la profesional de Clínica INDISA.
- Sistema digestivo: el bajo contenido de fibra y los numerosos aditivos de la comida chatarra alteran profundamente nuestra microbiota intestinal.
- Reduce la diversidad bacteriana beneficiosa.
- Aumenta la inflamación intestinal.
- Disminuye la capacidad de absorción de nutrientes.
- Puede provocar malestar digestivo crónico.
Consecuencias del consumo frecuente de comida chatarra
El alto contenido calórico y el desequilibrio nutricional de estos alimentos provocan:
- Resistencia a la insulina.
- Alteración de las hormonas del hambre y saciedad.
- Aumento del tejido adiposo, especialmente el visceral.
- Mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2.
Otra consecuencia muy relevante es que puede producir obesidad, que es una enfermedad crónica multifactorial que afecta a millones de personas en todo el mundo. Si bien hay factores genéticos y hormonales involucrados, la alimentación rica en productos ultraprocesados es un elemento determinante en su desarrollo.
"Un dato que pocos conocen es que las personas que consumen dietas basadas en alimentos ultraprocesados ingieren aproximadamente 500 calorías extras al día sin darse cuenta. Esto significa que, sin modificar otros factores, alguien podría aumentar hasta 2,5 kg al mes solo por elegir este tipo de alimentos", puntualiza la Dra. Natalia Aybar.
Realidad en Chile: cifras preocupantes
En Chile, la situación es particularmente alarmante. Se estima que para 2050, la obesidad podría superar el 85% de la población adulta, cifra que preocupa a la comunidad médica.
Los cambios en patrones alimentarios, con un incremento significativo en el consumo de bebidas azucaradas, comida rápida y snacks ultraprocesados, han contribuido a que Chile se posicione entre los países con mayor prevalencia de obesidad en Latinoamérica.
¿Cómo recuperar nuestra relación con la comida?
Existen estrategias efectivas para reducir el consumo de alimentos ultraprocesados:
- Transición gradual: no hay que cambiar todos tus hábitos de un día para otro.
- Planificación de comidas: se pueden preparar menús semanales basados en alimentos reales.
- Cocinar en la casa: así se recupera el control sobre los ingredientes que se consumen.
- Lee las etiquetas: es importante aprender a identificar ingredientes problemáticos.
- Hidratación consciente: se recomienda reemplazar las bebidas azucaradas por agua o infusiones.
- Hidratación consciente con agua o aguas saborizadas naturalmente. Evitar el consumo de bebidas azucaradas.
"El primer paso para mejorar nuestra alimentación es reconectar con la comida real. Esto no significa dietas restrictivas o prohibiciones absolutas, sino aprender a construir un patrón alimentario donde los alimentos naturales, mínimamente procesados, sean la base de nuestra nutrición diaria. Permitirse ocasionalmente un gusto no es el problema; el riesgo está en hacer de los ultraprocesados el centro de nuestra alimentación habitual”, agrega la nutrióloga de Clínica INDISA Maipú.
El cambio hacia una alimentación más saludable no requiere transformaciones radicales inmediatas. Cada elección consciente que realizas frente a los alimentos representa una inversión en tu bienestar futuro. El cuerpo responde positivamente incluso a pequeñas mejoras, pero persistentes en el tiempo en la calidad nutricional.
La Dra. Natalia Aybar asegura que hay esperanza, ya que "el cuerpo humano tiene una excelente capacidad de recuperación, por lo que nunca es tarde para cambiar hábitos”.
Para mayor información o agendar una consulta con nuestros especialistas en nutrición visita nuestra página www.indisa.cl.
6 de octubre de 2025
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