Tratamientos y procedimientos en gastroenterología
Nuestro equipo de gastroenterólogos diagnostica y trata enfermedades del sistema digestivo, desde exámenes como la endoscopía hasta el seguimiento de enfermedades crónicas. Aquí puedes conocer los procedimientos que realizamos y las patologías que tratamos con más frecuencia.
Endoscopía digestiva
La endoscopía digestiva es un examen que permite observar el interior del esófago, estómago y duodeno mediante un tubo flexible con una cámara. Así, ayuda a detectar y diagnosticar distintas enfermedades del sistema digestivo.
• Resección de pólipos
• Extracción de cálculos de la vía biliar
• Manejo de la hemorragia digestiva
• Extracción de cuerpos extraños
• Instalación de dispositivos para nutrición y terapia paliativa oncológica
• Manometría esofágica de alta resolución
• Manometría rectal de alta resolución
• pHmetría e impedanciometría ambulatoria de 24 horas
Colon irritable
El Colon irritable es un trastorno muy frecuente que afecta a entre el 10 % y el 20 % de la población.
Es un trastorno de origen multicausal que se caracteriza por alteraciones en la percepción del dolor, inflamación microscópica, alteraciones de la motilidad intestinal, de la flora bacteriana y de la producción de gas. No es grave ni aumenta el riesgo de cáncer de colon.
El principal síntoma es el malestar o dolor abdominal, acompañado de hinchazón. Se puede presentar con diarrea o constipación y sensación de evacuación incompleta. El colon irritable no provoca sangrado. Si hay sangrado, consulta a tu médico.
El cerebro y el intestino están comunicados por fibras nerviosas que controlan el funcionamiento del músculo intestinal y la percepción del dolor. Cuando hay períodos de estrés, comienza un movimiento desordenado del colon, lo que produce los síntomas de la enfermedad. Al bajar los niveles de estrés se pueden controlar estos malestares.
El colon irritable es una enfermedad crónica intermitente que no es grave, pero sí molesta. Se recomienda aumentar el consumo de líquidos y fibra, restringir algunos alimentos y usar medicamentos para aliviar el malestar y la diarrea. También se aconsejan terapias para reducir los niveles de estrés.
Existen algunas comidas que aumentan los síntomas como la cafeína (café, té, bebidas cola, chocolate), leche y sus derivados, y bebidas alcohólicas como la cerveza, champaña y vino. Se recomienda evitar alimentos que producen gases (meteorismo) como las legumbres, bebidas gaseosas y repollo. También se recomienda dejar de fumar, ya que la nicotina agrava los síntomas.
Ante sangrado digestivo, baja de peso, dolor nocturno, antecedentes familiares de cáncer de colon, colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn se debe recibir una evaluación médica a la brevedad.
Cirrosis hepática
Es una enfermedad crónica del hígado en que el tejido sano se reemplaza progresivamente por fibrosis y nódulos. Con el tiempo, el hígado pierde sus funciones y se altera la circulación de la sangre que pasa por él (hipertensión portal).
La cirrosis tiene un lento desarrollo y se origina por distintos factores que causan inflamación y muerte de células hepáticas, las cuales van siendo reemplazadas por bandas de fibrosis. El alcohol es una de las principales causas de la enfermedad. También puede desarrollar como consecuencia de otras enfermedades crónicas del hígado como hígado graso no alcohólico, hepatitis virales crónicas B y C, enfermedades autoinmunes y metabólicas.
Se trata de una enfermedad silenciosa, que no produce síntomas hasta que surgen las primeras complicaciones. Algunos de los síntomas iniciales son cansancio, baja de peso, anemia y prurito. Luego puede aparecer la ictericia (coloración amarilla de piel y mucosas) y finalmente complicaciones mayores como la ascitis o acumulación de líquido dentro de la cavidad abdominal y la encefalopatía hepática.
Son otra de las complicaciones de la cirrosis, que consisten en el crecimiento de venas varicosas en el esófago, las cuales se pueden romper y producir una hemorragia digestiva que puede poner en riesgo la vida del paciente. A través de la endoscopía terapéutica se pueden realizar ligaduras de las várices y así detener el sangrado e impedir nuevos episodios de hemorragia.
Salvo algunas excepciones, el cáncer de hígado aparece en pacientes con cirrosis, por lo que hoy se considera una complicación tardía de la enfermedad. Por eso, las personas con cirrosis deben hacerse una ecotomografía o tomografía cada seis meses para detectarlo a tiempo.
Lo primero que se debe hacer es intentar controlar la causa de la cirrosis para evitar su progresión mediante la suspensión del alcohol, el tratamiento de las hepatitis virales con antivirales o el tratamiento de las enfermedades autoinmunes. Luego el tratamiento se orienta a controlar las consecuencias de la enfermedad mediante medicamentos como los diuréticos en los pacientes que desarrollan ascitis o tratamientos endoscópicos para las várices esofágicas.
