
¿Cuándo es el mejor momento para operar a tus hijos?

Las cirugías electivas en niños, como corrección de hernias inguinales, circuncisión o descenso testicular, pueden realizarse en cualquier época del año. Sin embargo, programarlas durante las vacaciones de verano ofrece beneficios significativos para los pequeños pacientes y sus familias.
"El verano proporciona un entorno óptimo para la recuperación infantil. Sin las presiones académicas habituales, los niños pueden enfocarse exclusivamente en recuperarse, lo que reduce el estrés y favorece una cicatrización más rápida y efectiva", afirma el cirujano y urólogo pediátrico de Clínica INDISA, Raúl Ramírez.
¿Por qué es recomendable operar en vacaciones de verano?
“Programar una cirugía pediátrica durante el período de vacaciones ofrece ventajas incomparables para la recuperación de tu hijo. Sin la presión de las clases, no perderá contenidos académicos importantes ni tendrá que preocuparse por ponerse al día con tareas o evaluaciones, permitiéndole concentrarse exclusivamente en su recuperación”, asegura el especialista.
El clima cálido del verano proporciona condiciones ambientales favorables que facilitan la movilidad, disminuyen el riesgo de enfermedades respiratorias típicas del invierno y ofrecen más horas de luz natural que impactan positivamente en el estado anímico. Al programar la intervención al inicio de este período estival, dispondrás de tiempo suficiente para completar todos los controles médicos posoperatorios antes del regreso a clases, efectuar ajustes si fueran necesarios y asegurar que tu hijo se reincorpore a sus actividades escolares completamente recuperado.
Cirugías pediátricas más frecuentes en niños
Las intervenciones más comunes programadas durante el verano son:
1. Circuncisión: es un procedimiento quirúrgico que implica la extirpación parcial o total del prepucio, que es la piel que cubre el glande del pene. Se realiza con anestesia mixta, local asociada a general, dependiendo de la edad del niño. Está médicamente indicada en casos de fimosis (cuando el prepucio es demasiado estrecho y no puede retraerse), balanitis recurrente (inflamación del glande), infecciones urinarias a repetición o, en algunos casos, por razones religiosas o culturales.
Respecto a su recuperación, esta dura entre siete y diez días, con tres semanas sin poder bañarse en el mar o en la piscina.
Se recomienda operar cuando hay:
- Dificultad para retraer el prepucio después de los 3-4 años.
- Inflamación recurrente del prepucio o glande.
- Dolor al orinar o infecciones urinarias frecuentes.
- En caso de malformaciones urológicas asociadas.
2. Hernias inguinales: esta enfermedad es una de las causas más frecuentes de cirugías en niños y se manifiesta como una “masa” palpable, muchas veces dolorosa, en la zona inguinal. “Las hernias inguinales deben operarse al momento de realizar el diagnóstico, no importa si es un recién nacido o un adolescente, ya que se pueden complicar con el paso del tiempo”, añade el especialista.
Las hernias inguinales son más frecuentes en hombres prematuros y se producen debido a un problema en el conducto peritoneo vaginal, el cual no se cerró completamente antes de nacer. Pueden ser asintomáticas y evidenciarse solo con un aumento de volumen inguinal. Los principales síntomas que manifiestan gravedad incluyen un fuerte dolor abdominal, vómitos, incremento de volumen inguinal muy sensible y no reductible, y disminución del apetito.
3. Descenso testicular (criptoquidia): es una cirugía para ubicar y fijar en el escroto un testículo que no ha descendido naturalmente desde el abdomen durante el desarrollo fetal. El cirujano localiza el testículo, lo libera de adherencias y lo coloca en su posición normal dentro del escroto. Está indicada cuando uno o ambos testículos no se encuentran en el escroto después de los primeros seis meses de vida (condición conocida como criptorquidia).
“Es fundamental realizarla preferentemente antes del año para prevenir problemas de fertilidad futura, reducir el riesgo de torsión testicular y facilitar la detección temprana de posibles tumores. La recuperación es de aproximadamente dos semanas”, comenta el doctor Raúl Ramírez.
Se recomienda intervenir cuando hay:
- Ausencia de uno o ambos testículos en el escroto.
- Asimetría escrotal evidente.
- Generalmente, se detecta en controles pediátricos de rutina.
4. Apendicitis aguda: la apendicitis aguda es la inflamación del apéndice, una de las operaciones abdominales más urgentes en niños, que se presenta con mayor frecuencia entre los 9 y los 12 años. “La clave es lograr un diagnóstico precoz, ya que cuando el apéndice se inflama puede terminar en una perforación, provocando una peritonitis”, explica el Dr. Ramírez.
El principal síntoma de la apendicitis es un fuerte dolor, alrededor del ombligo o en la parte inferior derecha del vientre, acompañado de una fiebre leve. Sumado a esto, se puede presentar una pérdida en el apetito, náuseas y vómitos.
Preparando a tu hijo para su cirugía de verano
Para garantizar una experiencia quirúrgica positiva, el cirujano y urólogo pediátrico de Clínica INDISA recomienda:
- Explica el procedimiento con lenguaje adecuado a la edad del niño.
- Programa actividades tranquilas para el período de recuperación.
- Crea un espacio cómodo en casa para la recuperación.
- Organiza un calendario de medicamentos y controles.
- Adquiere con anticipación los insumos necesarios para el posoperatorio.
Recuerda que Clínica INDISA cuenta con un grupo de doctores que estarán presentes desde el diagnóstico hasta la rehabilitación de tu hijo.
9 de diciembre de 2025
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