Cada 17 de noviembre, se conmemora el Día Mundial de la Prematuridad, una fecha instaurada en 2008 por European Foundation for the Care of Newborn Infants y celebrada globalmente desde 2009. Esta jornada busca visibilizar la realidad de millones de niños que nacen antes de completar las 37 semanas de gestación y destacar la importancia vital de brindarles atención neonatal de calidad.
Lo primero: ¿qué es la prematuridad?
Una guagua prematura es aquella que nace antes de completar las 37 semanas de gestación. El embarazo normal dura aproximadamente 40 semanas, por lo que estos pequeños llegan al mundo cuando aún no han completado su desarrollo intrauterino.
El Dr. Pedro Barrios, jefe de Maternidad de Clínica INDISA, puntualiza que “la prematuridad representa uno de los principales desafíos de la neonatología moderna. Cada semana adicional en el útero materno es crucial para el desarrollo de órganos vitales como el cerebro y los pulmones. Por eso, el manejo especializado de estos pacientes puede marcar una diferencia significativa en su pronóstico a corto y largo plazo”.
¿Existen diversos tipos de prematuridad?
Las guaguas prematuras se clasifican según la edad gestacional al nacer, lo que ayuda a determinar los riesgos y cuidados específicos que necesitarán:
- Prematuros extremos (menos de 28 semanas): requieren cuidados altamente especializados y tienen mayor riesgo de complicaciones.
- Muy prematuros (28 a 32 semanas): necesitan hospitalización prolongada en unidades de cuidados intensivos neonatales.
- Prematuros moderados (32 a 34 semanas): presentan menor riesgo, pero aún requieren vigilancia cercana.
- Prematuros tardíos (34 a 37 semanas): aunque más desarrollados, pueden presentar complicaciones que no deben subestimarse.
¿Por qué ocurre un parto prematuro?
Las causas del nacimiento prematuro son diversas y en muchos casos no se identifica un único factor desencadenante:
- Infecciones maternas (urinarias, vaginales o sistémicas).
- Embarazos múltiples.
- Enfermedades crónicas maternas como hipertensión o diabetes.
- Problemas en la placenta o en el cuello uterino.
- Antecedentes de partos prematuros previos.
- Factores de riesgo social y ambiental.
“Aunque en algunos casos no podemos prevenir un parto prematuro, el control prenatal adecuado permite identificar factores de riesgo e intervenir oportunamente. Por eso recomendamos a todas las futuras madres no faltar a sus controles médicos programados” indica el Dr. Pedro Barrios.
La dimensión del problema
Cada año nacen en el mundo más de 15 millones de niños prematuros, lo que representa aproximadamente el 10% de todos los alumbramientos.
La prematuridad constituye la principal causa de mortalidad entre los recién nacidos y la segunda causa de muerte en niños menores de 5 años, solo superada por la neumonía.
Los desafíos del niño prematuro
Las guaguas que nacen antes de tiempo enfrentan diversos retos debido a la inmadurez de sus órganos.
Posibles complicaciones a corto plazo:
- Problemas respiratorios: dificultad para respirar por inmadurez pulmonar.
- Inestabilidad térmica: dificultad para mantener la temperatura corporal.
- Mayor susceptibilidad a infecciones: sistema inmunológico aún inmaduro.
- Dificultades para alimentarse: reflejos de succión y deglución no desarrollados completamente.
- Ictericia neonatal: más frecuente y prolongada que en bebés a término.
Posibles complicaciones a largo plazo:
- Retrasos en el desarrollo.
- Mayor riesgo de problemas respiratorios crónicos.
- Alteraciones visuales y auditivas.
- Desafíos en el aprendizaje.
La importancia de la atención personalizada
El cuidado especializado en unidades neonatales constituye un factor determinante en la evolución de los bebés prematuros.
“En las últimas décadas, hemos presenciado avances extraordinarios en el cuidado de prematuros. Lo que antes parecía imposible ahora es rutina: bebés de 24-25 semanas tienen posibilidades reales de sobrevivir y desarrollarse adecuadamente gracias a equipos multidisciplinarios y tecnología de punta”, afirma el Dr. Pedro Barrios, jefe de Maternidad de Clínica INDISA.
Consejos para los padres de un niño prematuro
- Infórmate adecuadamente: habla con el equipo médico para entender la condición específica de tu hijo y los cuidados que necesita.
- Participa en el cuidado: pregunta cómo puedes involucrarte en el cuidado diario dentro de la unidad neonatal. Tu presencia es terapéutica.
- Practica el método canguro: el contacto piel con piel es beneficioso tanto para el hijo como para los padres; mejora la estabilidad fisiológica, promueve la lactancia y fortalece el vínculo afectivo.
- Cuida tu salud mental: tener un hijo en la unidad neonatal puede ser emocionalmente agotador. Busca apoyo psicológico si lo necesitas.
- Prepárate para el alta: antes de llevar a tu bebé a casa asegúrate de entender todos los cuidados que necesitará y las señales de alarma.
El nacimiento prematuro representa un importante desafío médico, pero gracias a los avances en la atención neonatal, estos pequeños luchadores tienen cada vez mejores perspectivas. La combinación de tecnología avanzada, profesionales especializados y el amor de sus familias es fundamental para su desarrollo óptimo.
Clínica INDISA cuenta con una Unidad de Neonatología equipada con tecnología de punta y un equipo multidisciplinario de especialistas. Para mayor información o agendar una consulta visita nuestra página web www.indisa.cl





