Clínica INDISA
Menu

Tacos, trabajo y poco descanso: cómo el estrés puede afectar tu corazón

nota Tacos, trabajo y poco descanso_ cómo el estrés puede afectar tu corazón INDISA

Salir de casa antes del amanecer para evitar la congestión, pasar más de una hora en el transporte, enfrentar jornadas laborales exigentes y mantenerse conectado incluso después del trabajo forman parte de la rutina de muchas personas. Y si bien, el estrés es una respuesta natural del organismo frente a situaciones desafiantes, cuando se mantiene de forma constante puede afectar distintos sistemas del cuerpo, incluido el cardiovascular.

Aunque el estrés por sí solo no provoca enfermedades cardíacas, sí puede favorecer el desarrollo o el descontrol de factores de riesgo como la hipertensión arterial, además de influir en hábitos poco saludables que aumentan la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular.

"El estrés agudo es una respuesta normal del organismo. El problema aparece cuando se vuelve crónico, ya que puede favorecer el desarrollo o el descontrol de factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial, además de influir en conductas poco saludables, como el sedentarismo, una alimentación poco equilibrada o el tabaquismo", explica el jefe de la Unidad de Cardiología de Clínica INDISA, Dr. Nilo Carvajal.

¿Qué ocurre en el organismo cuando vivimos bajo estrés?


Frente a una situación de estrés, el cuerpo libera hormonas como la adrenalina y el cortisol, que preparan al organismo para responder a una amenaza. Esto aumenta temporalmente la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el nivel de alerta.

Cuando esta respuesta se mantiene durante semanas o meses, el organismo permanece en un estado de activación constante que puede tener efectos negativos sobre la salud cardiovascular.

¿Cómo puede afectar al corazón?


El estrés crónico no suele ser la única causa de una enfermedad cardiovascular, pero sí puede contribuir a su aparición o acelerar su progresión.

Entre sus efectos más frecuentes se encuentran:

  • Aumento sostenido de la presión arterial.
  • Incremento de la frecuencia cardíaca.
  • Alteraciones del sueño.
  • Mayor inflamación en el organismo.
  • Mayor tendencia a fumar, consumir alcohol en exceso, comer de forma desordenada o abandonar la actividad física.

Todos estos factores aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, especialmente cuando se combinan con otros factores de riesgo como colesterol elevado, diabetes, obesidad o antecedentes familiares.

"Muchas personas consultan por palpitaciones o presión arterial elevada y descubren que el estrés está contribuyendo a estos síntomas. Por eso es importante realizar una evaluación integral y no asumir que todas las molestias son únicamente consecuencia del estrés", señala el especialista.

¿Cuándo el estrés deja de ser algo normal?


Es habitual experimentar estrés en momentos puntuales. Sin embargo, cuando la sensación de tensión se prolonga y comienza a afectar la salud física o emocional, es importante consultar.

Algunas señales de alerta son:

  • Palpitaciones frecuentes.
  • Presión arterial elevada de forma persistente.
  • Cansancio constante.
  • Dificultad para dormir.
  • Dolores de cabeza recurrentes.
  • Irritabilidad o problemas de concentración.

¿Cómo proteger la salud cardiovascular?


Aunque no siempre es posible eliminar las fuentes de estrés, sí existen medidas que ayudan a disminuir su impacto:

  • Realizar actividad física de manera regular.
  • Dormir entre siete y nueve horas por noche.
  • Mantener una alimentación saludable.
  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Moderar el consumo de alcohol.
  • Reservar tiempo para el descanso y actividades recreativas.
  • Realizar controles médicos periódicos, especialmente si existen factores de riesgo cardiovascular.

Cuidar el corazón también implica cuidar el bienestar


La prevención cardiovascular no depende únicamente del colesterol o la presión arterial. El manejo del estrés también forma parte del cuidado del corazón y puede contribuir a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo.

Adoptar hábitos saludables y consultar oportunamente cuando aparecen síntomas o factores de riesgo permite proteger la salud del corazón y mejorar la calidad de vida.


7 de agosto de 2026