Clínica INDISA
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Tratamientos y Procedimientos

Ofrecemos tratamientos quirúrgicos especializados, muchos de ellos mediante técnicas mínimamente invasivas, para las principales enfermedades del sistema digestivo, el hígado, la vesícula biliar, el páncreas y la pared abdominal.

Colecistectomía Laparoscópica

La vesícula biliar almacena la bilis producida por el hígado, que ayuda a digerir los alimentos. No es un órgano imprescindible: si los cálculos biliares generan síntomas —dolor en el abdomen superior derecho, problemas digestivos, náuseas, vómitos repentinos u ojos amarillos—, puede extirparse mediante Colecistectomía, un procedimiento laparoscópico común, de bajo riesgo y de recuperación rápida.

Cirugía de Hernias Abdominales

Cirugía de Hernias Abdominales

Las hernias abdominales son la aparición de un bulto a la altura del ombligo o la ingle, y se desarrollan por factores como cicatrices abdominales previas, obesidad o antecedentes familiares. Habitualmente crecen con el tiempo y no mejoran con medicamentos. El tratamiento suele ser una cirugía, generalmente laparoscópica, en la que se instala una malla para reforzar la pared abdominal y reparar el defecto.

Cirugía Oncológica Gástrica

Cirugía Oncológica Gástrica

El cáncer gástrico es la primera causa de muerte por tumores malignos en Chile. Un diagnóstico precoz, mediante endoscopía digestiva alta, mejora la sobrevida. La inmunoterapia se ha convertido en una nueva herramienta terapéutica que aumenta las posibilidades de control de la enfermedad avanzada. Clínica INDISA cuenta con un Centro de Oncología para acompañar a los pacientes durante el diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y prevención.

Recuperación y Cuidados Postoperatorios

Recuperación y Cuidados Postoperatorios

Tras la cirugía digestiva, el equipo médico monitorea signos vitales, dolor y función digestiva, maneja el dolor con analgésicos y favorece la movilización temprana para prevenir complicaciones como la trombosis venosa profunda. El seguimiento contempla citas y exámenes de control cuando sean necesarios.

La alimentación se reintroduce en forma progresiva —líquidos claros, purés y alimentos suaves—, manteniendo buena hidratación y evitando alimentos grasos, fritos o irritantes. Es fundamental mantener la herida quirúrgica limpia y seca, vigilando signos de infección como enrojecimiento, hinchazón, calor, secreción o fiebre.

Se recomienda actividad física gradual, evitando esfuerzos y objetos pesados, y un descanso adecuado. El control del dolor incluye medicamentos y, en algunos casos, terapias como relajación o fisioterapia. Ante infecciones, problemas digestivos transitorios, adherencias o dolor abdominal severo, se requiere consulta médica.