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Migraña: cuándo un dolor de cabeza deja de ser algo ocasional y requiere tratamiento

Tratamiento para la migraña indisa

La migraña puede afectar mucho más que unas horas del día. Cuando las crisis se vuelven frecuentes o intensas, pueden interferir en el trabajo, los estudios, la vida familiar y las actividades cotidianas. Por eso, reconocer sus características y consultar oportunamente es clave para evitar que el problema se vuelva crónico.

¿Cuándo un dolor de cabeza requiere mayor atención?


Uno de los primeros pasos al evaluar a una persona con dolor de cabeza es determinar si se trata de una cefalea primaria o secundaria. Estas últimas pueden estar asociadas, por ejemplo, a traumatismos, infecciones, hemorragias u otras enfermedades.

Por eso, la evaluación médica busca identificar posibles “banderas rojas” que hagan necesario descartar alguna condición de mayor gravedad. Para esto, señala el especialista, son fundamentales el examen clínico y una buena historia del paciente.

En el caso de la migraña, las crisis pueden durar entre cuatro y 72 horas y presentarse con síntomas como náuseas, vómitos o molestias frente a la luz y los ruidos. El dolor puede afectar un lado de la cabeza, ser pulsátil, empeorar con el esfuerzo y alcanzar una intensidad moderada o severa.

¿Cuándo se recomienda un tratamiento preventivo?


El tratamiento preventivo puede considerarse cuando una persona presenta más de tres crisis al mes, aunque el neurólogo explica que también debe evaluarse cuántos días de discapacidad provocan esos episodios.

Se habla de migraña crónica cuando existen más de 15 días de dolor de cabeza al mes durante los últimos tres meses y al menos ocho de esos días corresponden a migraña. A medida que aumenta la frecuencia de las crisis, también puede aumentar el impacto sobre la productividad, el trabajo, los estudios y la vida personal.

El riesgo de automedicarse


Uno de los problemas que puede aparecer en personas con dolores frecuentes es la cefalea por sobreuso de medicamentos. Esto no ocurre exclusivamente con un fármaco determinado, sino que puede estar relacionado con el consumo excesivo de distintos medicamentos utilizados para aliviar el dolor.

Como referencia general, el uso de analgésicos o antiinflamatorios más de 15 veces al mes, o de medicamentos combinados o triptanes más de 10 veces al mes, puede aumentar este riesgo.

Actualmente existen distintas alternativas para prevenir las crisis, entre ellas algunos medicamentos originalmente utilizados para otras condiciones, como antidepresivos, antihipertensivos o anticonvulsivantes. La elección dependerá de las características de cada paciente y debe realizarse bajo indicación médica.

Estrés, sueño y alimentación: los principales desencadenantes


Además del tratamiento farmacológico, identificar los factores que desencadenan las crisis puede ayudar a disminuir su frecuencia.

El sueño también juega un papel relevante: tanto dormir menos como dormir más de lo habitual puede desencadenar una crisis en algunas personas. Saltarse comidas es otro factor frecuente.

Sin embargo, el especialista advierte que no todas las personas necesitan restringir determinados alimentos. Alimentos como chocolate, queso o embutidos pueden actuar como desencadenantes en algunos pacientes, pero no de manera generalizada. Cuando existe una relación con la alimentación, habitualmente la propia persona logra identificarla porque el dolor aparece poco tiempo después del consumo.

Cambios hormonales y migraña


Las hormonas también pueden influir en la aparición de las crisis. Desde la pubertad, la migraña se vuelve considerablemente más frecuente en mujeres y algunas presentan episodios asociados específicamente a los cambios relacionados con la menstruación.

Existe además un grupo de pacientes que presenta migraña con aura, caracterizada por síntomas neurológicos que aparecen antes o junto con el dolor. La manifestación más habitual es el aura visual, que puede generar alteraciones transitorias en la visión. En estos casos existen precauciones especiales respecto del uso de anticonceptivos con estrógeno.

Un tratamiento adaptado a cada paciente


Para el Dr. Alberto Millar, uno de los puntos centrales es entender que el tratamiento debe adaptarse a cada persona y no necesariamente optar por la alternativa más nueva.

Por eso, frente a dolores de cabeza frecuentes, intensos o que comienzan a interferir en las actividades habituales, la recomendación es consultar para establecer correctamente el diagnóstico, identificar posibles desencadenantes y definir una estrategia de tratamiento adecuada.


6 de octubre de 2026

Dr. Alberto Millar Suarez

Con la cooperación de:

Dr. Alberto Millar Suarez

Neurología - adulto

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