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Columna INDISA: ¿Conoces la expresión Publish or Perish? La importancia del “Paper” como instrumento de difusión científica y la presión por lograrlo

Columna INDISA: ¿Conoces la expresión Publish or Perish? La importancia del “Paper” como instrumento de difusión científica y la presión por lograrlo

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(por Claudio Olmos, Kinesiólogo, PhD. Coordinador Unidad Investigación)

 

En lo personal, no tengo dudas de que el trabajo científico puede y debe valorarse en su mérito particular y en todas sus formas. Las publicaciones indexadas son sólo uno de los indicadores del trabajo investigativo. La participación en la esfera pública, trabajo docente, desarrollo de programas de investigación colaborativos, son solo algunas de las dimensiones que debieran considerarse. Reducir todo al número de publicaciones sería desconocer importantes aportes al conocimiento; como decía un profesor: “Isificar” la vida intelectual es un error. Aun así, no se puede desconocer la importancia de los artículos académicos (también llamados papers, en inglés), como instrumento de difusión científica.

 

En Chile, país donde las facilidades para desarrollar investigación no abundan, parece un despropósito que una inmensa parte de la producción científica termine sólo como una elegante presentación en congresos científicos. Lamentablemente, estas comunicaciones se publican en el libro de resúmenes de congresos, pero suelen quedarse ahí, desperdiciando la posibilidad de ser publicada en una revista científica, que pueda llegar a un número mayor de profesionales interesados.  

 

Tanta ha sido la importancia que ha cobrado este aspecto en el quehacer profesional que, una frase acuñada en el mundo académico, ahora también se está trasladando al ámbito sanitario: publish or perish, que sería algo así como “publica o desapareces”. 

 

La frase alude a estos famosos “papers”, que finalmente no son otra cosa que un documento que le acredita al resto que su autor hizo un descubrimiento o un aporte importante. “El trabajo del científico no es el descubrimiento en sí, sino la difusión y el impacto que tiene. Un paper bueno puede cambiar el mundo, pero tiene que estar publicado, sino ¿Cómo lo cambia?”, dijo en una entrevista, Flavio Salazar, vicerrector de Investigación de la U. de Chile. 

 

En este último tiempo, no solo los profesionales están siendo evaluados por su productividad científica, sino también las instituciones. Los niveles de investigación que efectúa una institución sanitaria se miden, en términos generales, por los proyectos que sus Unidades se han adjudicado y por el número de publicaciones indexadas que logra el conjunto de sus colaboradores. ¿Es justo medir así el trabajo clínico? Probablemente no, sin embargo, es la lógica que ha venido instalándose en los últimos años. Si bien, hace tiempo que las universidades están teniendo que lidiar con este tema, no ha sido fácil para las instituciones de salud, escapar a esta presión, ya que sus valoraciones en rankings nacionales e internacionales ahora dependen también, de la cantidad de publicaciones en revistas de alto impacto.  

 

Las publicaciones y los indicadores asociadas a ellas permiten medir y comparar el trabajo académico, algo muy importante en el ámbito de la generación de conocimientos donde es difícil encontrar indicadores de productividad. El factor de impacto y el Índice H (que mide la influencia de un investigador según el número de citas a sus artículos), por mencionar algunas métricas, son casi un segundo currículum para muchos académicos, no por un asunto (sólo) de vanidad, sino porque determinan la posibilidad de conseguir financiamiento, becas y ascensos.

 

Eugene Garfield, trató de poner orden a esta marea de conocimiento y creó en los sesenta el Instituto para la Información Científica (ISI), que luego compró la editorial Thomson Reuters. Lo que hizo fue crear una base de datos de las publicaciones académicas más rigurosas por área que hoy incluye 10 mil revistas.

 

Por eso, publicar un “paper ISI” no es lo mismo que hacerlo en una que no está en esa base de datos (u otra similar). También diseñó el llamado “factor de impacto”, que mide la importancia de una revista, en base a su nivel de citación. Así hoy, a través del servicio Web of Science (WOS, anteriormente ISI) u otros como Scopus o Scielo, es posible identificar qué revistas o artículos han sido más mencionados.

 

Por todo ello, si a la obligación de difundir nuevas evidencias que propendan al mejor cuidado de nuestros pacientes, le sumamos la presión por publicar que ya está sobre todos nosotros, no queda más remedio que sucumbir ante la “tiranía“ del paper y ponernos a trabajar en ello. Por suerte, usted sabe que cuenta con la Unidad de Investigación de clínica INDISA, para ayudarlo en éste difícil, pero gratificante camino.

 

 

 

 

Klgo. Claudio Olmos G. –MSc. PhD. 

Coordinador Unidad Investigación

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