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¿Sabías qué?: Pasar tiempo con tus hijos los hace más independientes


¿Sabías qué?: Pasar tiempo con tus hijos los hace más independientes


El rol de padre nunca termina y tiene responsabilidades infinitas, sobre todo en cuanto a la formación del carácter y la generación de confianza en los hijos. La psicóloga infanto juvenil de Clínica INDISA, Ximena Navarro, nos explica la importancia de que los niños pasen tiempo de calidad en familia para un desarrollo sano e íntegro.

¿Por qué pasar tiempo con nuestros hijos los ayuda a ser más independientes?

Muchos padres, en esta sociedad moderna que es exigente y estresante, están apurados y centrados en una crianza donde sus hijos lleguen a ser rápidamente independientes. Pero es ahí en donde la vivencia de seguridad y confort de los niños se puede ver afectada. Si bien algunos métodos y prácticas de crianza acelerados pueden ser efectivos en términos de conducta, el costo emocional puede ser muy alto, generando consecuencias negativas para el apego.

La familia es el primer espacio donde un ser humano se siente visto y valorado por quién es, no solo en su sentir o en su conducta, sino también como ser humano único, entendiendo que esta es una necesidad de todos, sin importar la edad.

Es de los padres, en primera instancia, de quiénes se espera que las necesidades sean satisfechas, desde las más básicas como abrigo, alimentación, protección e higiene, hasta aquellas relacionadas con la función de guía y contacto, entendiéndose este como corporal, expresiones de afecto y conexión emocional.

Al darse por cumplidas estas falencias, el bebé y luego el niño se irá acercando a sus papás con la confianza de saber que cada vez que requiera algo, ya sean necesidades, intereses y especialmente en situaciones estresantes, sus padres estarán ahí presentes, será visto y atendido en forma respetuosa, y visualizando y aceptado en sus emociones.

El desarrollo emocional de un niño va de afuera hacia adentro, de modo que, en condiciones positivas, irá aprendiendo que el mundo no es un lugar amenazante en sí y que él tiene los recursos para hacer frente a las adversidades de la vida, así como sus padres pudieron validarlo en sus emociones y acompañarlo en situaciones de estrés, incluso si el adulto no sabía qué hacer. Que el niño los sienta disponibles y presentes le dará seguridad emocional de que, si le pasa algo malo, puede ir donde ellos y confiar en que lo van a ayudar, acompañar, proteger y regular.

De esta manera, lentamente, podrá adquirir la capacidad para hacerlo él mismo, modelando sus emociones y desarrollando estrategias creativas sin que eso tenga elevados costos emocionales, porque a largo plazo este estilo de crianza le entregará las herramientas para manejar futuros momentos de estrés en la vida; crear una vida sana, valórica y hermosa, y tratar a otros con respeto.

Este movimiento de búsqueda de seguridad y, por otro lado, la exploración, son un vaivén, y entre mejor se satisfaga la seguridad desde una etapa temprana, el niño se moverá con mayor tranquilidad hacia el mundo y la exploración. Es por esto que se requiere estar muy atento y sensible para saber cuándo nuestro hijo requiere contención emocional, protección o compañía, y cuándo se le debe dejar que explore el mundo con tranquilidad.

Bajo las condiciones señaladas, el tiempo con los padres permitirá desarrollar autonomía progresiva en forma sana.

¿Qué se puede hacer para hacer que el tiempo que se pasa con los hijos sea realmente de calidad?

Primero que todo, es importante señalar que la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos también es importante, pero a veces tener más tiempo no es posible; por lo que más que la cantidad de cosas que hagamos con nuestros hijos, lo primero y más importante es: “Que lo que se haga, se haga en un estado mental y emocional diferente, en un estado respetuoso y menos estresante, donde el niño sea visto y atendido en sus necesidades y emociones”, según explica el autor F. Lecannelier.

Las exigencias de la vida diaria, generalmente, nos hacen sentir que las horas del día no nos alcanzan para hacer todo lo que debemos; por esto, nos perdemos espacios y conexión o momentos de recreación con el otro. Nuestros hijos necesitan saber que cuidarlos no es una obligación, ya que muchos padres sienten que cuidar y criar hijos es un trabajo, es decir, una meta que cumplir, que se espera sea un éxito.

Existen espacios que suelen ser mejores para disfrutar momentos de calidad, como algún juego, deporte compartido, paseos al aire libre y compartir actividades. Pero es importante tener en cuenta que el estado mental-emocional de los padres es lo que determina si el tiempo va a ser de calidad o no.

Hacerles sentir a los hijos que, para nosotros, como padres, es rico e importante pasar tiempo con ellos, es esencial, por lo que hacer tareas comunes y diarias, así como cosas que no nos agradan, las podemos transformar en un momento que fortalezca la conexión.

Podemos realizar actividades, como peinarlos o ponerles crema, que sean un acto de entregarles cariño y no solo un acto de orden e higiene, sino la forma de expresarles amor en un momento de conexión emocional.

Es importante que los espacios y momentos que se compartan sean de calidad. Con esto me refiero a que, si vas a comer, jugar o pasear con tu hijo, no uses tecnología que te distraiga; es estar 100% con esa otra persona para que pueda sentir esta conexión emocional y física. Para eso debes estar en el aquí y ahora, sea lo que sea que estén haciendo.

Es fácil estar desconectados, de hecho, muchos momentos del día estamos desconectados con nuestros hijos emocionalmente, por lo que es nuestra tarea buscar instancias de nuestro día a día que nos vuelvan a conectar.

Hacer esfuerzos para tener más espacios de conexión les transmiten a tus hijos un mensaje positivo de preocupación, amor y de que tengan confianza en ellos, porque son capaces de interactuar con otros. Por esto, asegúrate de estar disponible para él o para ellos.

Por último, pero no menos importante, el espacio de calidad con los hijos promueve la realización de sus expectativas de vida o intereses, lo cual requiere del apoyo no solo de los padres, sino de todo el medio social.