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Aneurisma de la aorta abdominal: cuándo preocuparse y consultar a tiempo

Aneurisma de la aorta abdominal: cuándo preocuparse y consultar a tiempo

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La aorta es la principal arteria de nuestro organismo. Nace directamente del ventrículo izquierdo del corazón y es la responsable de llevar la sangre a todo el organismo. En su recorrido, tiene ramas para prácticamente todos los órganos y termina a la altura del ombligo, donde se divide para la pelvis y las piernas. El promedio del diámetro aórtico a nivel abdominal en Chile es, en los hombres, 1,8 a 2 cm y, en mujeres, 1,6 a 1,8 cm.

 

“Existen muchas enfermedades de la aorta, entre las cuales la más conocida y más frecuente es el aneurisma de la aorta abdominal, que es una dilatación de esta arteria que sobrepasa los 3 cm de diámetro máximo. Los factores que influyen en estos crecimientos son variados, pero los más importantes son: sexo masculino, edad mayor a 60 años, hipertensión arterial y el hábito de fumar”, explica el Dr. Ricardo Olguín, Cirujano Vascular y Endovascular de Clínica INDISA.

 

De hecho, los aneurismas de la aorta abdominal, más conocidos internacionalmente por su sigla AAA, son hasta siete veces más frecuentes en hombres que en mujeres y más de siete veces más frecuentes en fumadores que en no fumadores. También existe un antecedente familiar en aproximadamente un 20% de los pacientes. Por otra parte, la diabetes y el colesterol elevado si bien no son factores causales, son antecedentes que elevan aún más el riesgo cardiovascular.

 

“Un estudio clásico de Cleveland Clinic Foundation en Estados Unidos demostró que solo un 6% de los pacientes operados por aneurisma de la aorta abdominal tienen arterias coronarias normales, lo que significa que la gran mayoría tiene riesgo de infarto cardíaco, más aún considerando la magnitud de la cirugía”, agrega el Dr. Olguín.

 

También está demostrado que un aneurisma de la aorta puede mantenerse del mismo diámetro o crecer, lo cual no es predecible. Sin embargo, se puede asegurar que nunca se va a achicar, y no existe –por ahora– ningún tratamiento farmacológico para esta patología. “Su crecimiento, cuando ocurre, es muy lento y es asintomático. Así, cuando la dilatación alcanza los 5 cm de diámetro o más, el paciente debe ser operado en forma electiva, de manera de hacer una cirugía en las mejores condiciones, con un riesgo controlado y no de urgencia, situación en que las complicaciones son graves y la mortalidad muchísimo más elevada”, enfatiza el Cirujano Vascular y Endovascular de Clínica INDISA.

 

Según el especialista, para obtener los mejores resultados, lo ideal es detectar la presencia de un aneurisma precozmente. Y esto es fácil de hacer. Estudios internacionales muestran que el mejor rendimiento en la detección de aneurismas de aorta abdominal se obtiene efectuando una simple ecografía abdominal con medición del diámetro de la aorta en paciente hombres, mayores de 60 años, hipertensos y/o fumadores.

 

“Así es posible encontrar pacientes con aneurismas pequeños, es decir, menores a los 5 cm, que se deben someter a un seguimiento con ecografía o scanner en forma periódica para poder llegar a planificar en las mejores condiciones una cirugía electiva al alcanzar o superar los 5 cm de diámetro. Por supuesto, los pacientes a quienes se ha detectado un aneurisma aórtico abdominal deben tomar medidas destinadas a controlar sus factores de riesgo cardiovascular en general: tratar bien su hipertensión, bajar el colesterol, mantener bien controlada la diabetes y, por supuesto, dejar de fumar en forma inmediata”, explica el Dr. Olguín.

 

Una vez alcanzado el diámetro indicado para ser sometido a cirugía electiva, es decir 5 o más cm, el paciente debe estar completamente estudiado con exámenes generales y, sobre todo, evaluación cardiológica. Cuando todo está en orden, el cirujano vascular debe evaluar las opciones de tratamiento según las características del aneurisma de cada paciente. “Existen dos alternativas quirúrgicas: la cirugía abierta convencional, a través de una incisión abdominal y el reemplazo quirúrgico de la aorta dañada por una prótesis de poliéster, y la técnica endovascular, que es considerablemente menos invasiva, a través de dos pequeñas incisiones en la ingle para introducir un dispositivo (endoprótesis) que permite ‘forrar’ por dentro el aneurisma con el fin de evitar su expansión y rotura”, agrega el Dr. Ricardo Olguín, Cirujano Vascular y Endovascular de Clínica INDISA.

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